sábado, 4 de enero de 2014

Bienvenido 2014

Llevaba tiempo pensándolo. Ocupaba demasiado espacio en mi pared. Pesaba demasiado sobre mi conciencia. Hace unos días decidí hacer limpieza general en mi cuarto y me lancé: adiós a la bandera del Partido Popular. Y todo lo que ello conlleva.
Bandera Partido Popular Basura
No es un  gesto más de los miles que podemos hacer al día.  No consiste en tirar a la basura un cuadro que ya no te gusta o un regalo de alguien a quien ahora no soportas. Es un gesto y una convicción profunda que se ha ido gestando a lo largo de este 2013 que acabamos de terminar. Desde que he tenido “conciencia política” mi mayor sueño era cumplir la mayoría de edad para poder afiliarme a una organización que defendía, a mi parecer, un conjunto de valores que me representaban a mí y a muchas personas más. Pero solo me ha hecho falta cumplir los 18 años para poder observar la podredumbre moral y ética que se esconde tras esas dos letras, que yo defendía y que muchos lo siguen haciendo.
No quiero generalizar ni poner en duda la honradez ni honestidad de más de 800.000 afiliados que tiene el PP. Lo que no puedo comprender es cómo pueden permanecer inmóviles ante los casos de corrupción que están destruyendo a su propio partido, ante el incumplimiento sistemático del programa electoral que llevó al PP al gobierno en 2011, etc.
Aunque no es de extrañar, la democracia interna brilla por su ausencia.
Solo le pido al 2014 que la recuperación económica que anuncian (incluso el País: "El empleo inicia el cambio de rumbo hacia la recuperación") sea cierta porque lo que no tiene solución es el inicio de una grave crisis política que puede llevarse por delante la legitimidad del sistema democrático español. Y cierto es que comportamientos que se están dando en el PP, pero también en el PSOE, incluso en UGT, sin pasar por alto CDC, etc. no están ayudando en nada a plantar cara al mayor mal que acusa nuestra política: la corrupción.

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