viernes, 6 de diciembre de 2013

La contradicción misma


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Una virtud (de las muchas) que podría resaltar de mi pareja es la capacidad que tiene para hacerme ver las cosas desde una perspectiva madura, centrada, fuera de prejuicios y de la euforia de la adolescencia. Sin ir más lejos ayer nos dimos cuenta que servidor, sigue siendo solo un crío que acaba de cumplir los dieciocho años y que vive ya en un mundo de adultos.

Hace ya unos meses (no recuerdo cuantos) posiblemente hablando de temas aleatorios llegué a la conclusión de que era, soy y seré una contradicción andante. No puedo alegrarme más de ello. El aceptar en mi una serie de convencionalismos sociales aceptados y compartidos por buena parte de la población e intentar modificar los aspectos en los que no estoy de acuerdo es una maravilla. También es una tarea un poco utópica.

Siempre me acompañará la frase de Airey Nave, líder de los tories en el Ulster, el cual aconsejaba a la futura premier británico Margaret Thatcher : “Si quieres cambiar este partido, ¡Lidéralo! Si quieres cambiar este país, ¡Lidéralo!



Claro está, esta afirmación puede intercambiar palabras como partido y país por otras más personales como vida, tú vida. Me parece una buena manera de afrontar la vida, de afrontar lo establecido. ¿No te gusta? Lucha, trabaja y cámbialo por ti mismo, que nadie lo hará por ti.

¿Y a que venía todo esto? Yo hoy quería contarte que he firmado en contra del tasazo universitario. Hasta ahí bien, todo correcto. Y es como debería de ser, todo correcto y normal. Pero y si digo que estas firmas las estaba recogiendo el Partido Socialista Madrileño y sus juventudes, posiblemente ya no sigas de acuerdo.  Igual yo tampoco lo debería estar.  Pero no lo estoy.

He firmado en contra de algo sangrante para la mayoría, el 99% de los estudiantes madrileños, no he firmado a favor del PSM ni de sus juventudes.

Algo que parece tan simple no lo es.  Solo quien está realmente informado a pie de calle, ve la realidad  y la siente en su propio entorno es capaz de hacer algo así, además hay que añadirle ese toque de contradicción. Porque sí, soy la contradicción misma y denostando al PSOE y su pésima gestión a lo largo de los años y gobiernos anteriores (Recomiendo leer el magnífico análisis que hace Ramón Tamanes en la revista FORBES de este Octubre sobre la gestión socialista y popular de la crisis) firmo a favor de algo que me afecta directamente a mí: los 1810,76€ de tasas universitarias que he tenido que pagar este curso para tener derecho a la educación.

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Por último y como conclusión final animaría a los pocos o muchos que leáis esto que os impliquéis más en la política con actos como este, una simple firma. No os conforméis con votar cada 4 años. Y aprovecharos de estas oportunidades, aprovecharos y apoyarlas, vengan de quien vengan (dentro de unos límites que solo marca uno mismo). La política está al servicio del ciudadano y tiene que escuchar la voz del ciudadano para llevar a cabo su labor. Y si la voz del ciudadano llega a las instituciones mediante una recogida de firmas ¡Bienvenido sea!

¿No sé si ha quedado todo muy contradictorio?

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